Los dueños de Meta RP se negaron a pagar lo que correspondía por el trabajo web entregado. Despreciaron las horas de desarrollo, el esfuerzo humano y el valor creado. No hubo reconocimiento, solo silencio y evasión.
Quedó constancia: eligieron no honrar un acuerdo ni respetar a quien dedicó tiempo y oficio a su proyecto. El resultado vive aquí — no como reclamo, sino como testimonio.
No pagaron. No valoraron. Así quedó escrito.